Maria Irene Olate Martínez
Comienza tu día con una sonrisa

El Irak Chileno

La sorprendente vida en Tocopilla tras el terremoto que devastó la ...
Chile » II » Antofagasta » Noticias de Actualidad / Domingo 25 de Noviembre del año 2007 / 23:05 » 2636 Visitas » Ranking Google » Facebook » Twitter

Un tercio de las casas completamente inhabitables. Y otras tantas con daños graves. Ya no funciona el edificio del municipio. Tampoco el de bomberos, la comisaría ni el hospital. Cientos de familias viven en carpas en frente de sus casas destruidas, no pueden visitar el cementerio, temen nuevas réplicas y hasta un tsunami. Es la nueva vida de los tocopillanos.

Desde Tocopilla

Entrar a Tocopilla es como llegar a un pueblo devastado por la guerra. Casas caídas, escombros en las veredas, largas filas de carpas afuera de las casas, interminables huinchas de plástico anunciando "peligro" en cada esquina.

En las calles, como si se tratara de fuerzas de paz tras un conflicto bélico, caminan decenas de militares con ropa de camuflaje, bomberos con chalecos reflectantes, personal de la Cruz Roja, carabineros en motocicleta.

En medio del desierto el pueblo de 24 mil habitantes es, como dice un tocopillano en la plaza, "el Irak chileno".

No hubo bombardeos desde el aire, pero sí bajo la tierra. Tras el terremoto, un tercio de las cinco mil viviendas de Tocopilla están completamente inhabitables.

Imagine una ciudad donde son inservibles el edificio del municipio, la comisaría, el cuerpo de bomberos y el hospital. Donde la luz se corta a cada rato y el agua sale turbia en muchas casas. Las canchas deportivas son lugares para construir mediaguas, el cementerio está cerrado porque se abrieron las tumbas, todos los colegios suspendieron sus clases y los estadios ahora son centros de acopio de víveres.

Ni el correo funciona normalmente: como el edificio está en peligro de caerse, los carteros cuentan las cartas en la calle y por ahora no salen a repartirlas. O porque se les puede caer una pared encima o porque en muchas casas sólo está en pie la fachada y no hay a quién entregárselas.

Por las noches casi nadie se anima a visitar el restaurant "Karaoke". Quedan pocas ganas de cantar.

En Tocopilla, su alcalde, Luis Moyano, tiene que atender a la gente en la calle. Se quedó sin oficina. En el segundo piso del edificio municipal, el edil se arriesga. Sólo sube para mostrar escombros y las peligrosas grietas que ante cualquier réplica podrían ceder. Hasta la foto de la Presidenta está ladeada y nadie se atreve a subir a una silla y ponerla en su lugar.

Techos para Navidad

Es martes al mediodía. Desde la tierra se ve un helicóptero de Carabineros. Es la nueva "ministra en campaña" designada por la Presidenta Bachelet, la subsecretaria de Carabineros Javiera Blanco. Zapatillas, jeans, polera blanca. Se va directo a la población Padre Hurtado, una de las más afectadas por el terremoto.

A la misma hora, el alcalde llora ante las cámaras pidiendo que Tocopilla tenga a toda su gente con techo para Navidad.

En Padre Hurtado, la ministra en campaña toma en brazos a las guaguas y promete más mediaguas. Luego abordará un helicóptero para llegar a la María Elena, donde el alcalde temerá por el cierre de la oficina salitrera.

Es hora de almuerzo. En la población Padre Hurtado hay instalado un comedor comunitario organizado por la Junaeb. Lo mismo ocurre en otros sectores pobres como Teniente Merino y La Patria.

Todos los que antes comían en sus casas ahora tienen que ir a alimentarse al borde de una cacha de baby fútbol, bajo una lona, con bandejas plásticas. De esas donde en un rectángulo va el plato de fondo, en otro el postre y en otro un pedazo de pan. Esta vez es arroz con pedazos de pollo y una naranja.

Son más de 3 mil 500 raciones diarias en toda la ciudad.

Entre cucharada y cucharada, una vecina que prefiere no dar su nombre dice que vio en CNN que el terremoto fue grado 9 y que en Chile se dijo que fue grado 7. "Alguien nos quiere engañar", dice preocupada.

Los tocopillanos están asustados. En la ciudad siguen las réplicas. En una de las dos farmacias que aún continúan en pie se disparó la venta de antidepresivos, relajantes musculares y remedios contra la diarrea. En el hospital de campaña instalado en el estadio municipal por el Ejército - donde están los 12 hospitalizados del pueblo- la mayoría de las 500 consultas han sido por crisis tensionales y estrés postraumático.

Unos temen no volver a tener casa. Otros miran el mar demasiado tranquilo y temen un tsunami. La mayoría reza para que no vuelvan los remezones que los despiertan bruscamente de madrugada.

No más duchas

La radio Macarena de Tocopilla recuerda que Javiera Blanco recorre la zona, anuncian la visita de la ministra de Minería, Karen Poniachik, y la presencia del general director de Carabineros, Alejandro Bernales.

En la escuela Sagrada Familia, cientos de pirquineros se informan del anuncio de Poniachik. Recibirán un aporte del Consejo Minero: un millón y medio de dólares. El alcalde Moyano vuelve a llorar. La intendenta de la Segunda Región, Marcela Hernando, dice "ministra, tápese los oídos. Ya está bueno que paren el paseo de ministros a la zona. Nos agobian".

Bernales parte a cerrar la comisaría. Lo reciben formados los carabineros. Suena la corneta tristemente. Alrededor el público llora. Marchan hasta la nueva comisaría. Es un container a un costado de la plaza de armas. Un poco más allá están las carpas de los bomberos, donde se incluye el voluntario Mario Mercado, quien pese a quedarse sin casa con su familia e hijos, sigue trabajando por la reconstrucción de Tocopilla.

Y ya son las 6 de la tarde del jueves. En el pasaje Tercera Poniente, Carol Corrotea y su esposo, Grineldo Paredes, miran la entrada de su casa. Tiene una señal con spray dejado por bomberos con la fecha, la cantidad de personas que vivían ahí y un cuadrado con una cruz en su interior. El significado no es otro que "inhabitable".

El día del terremoto se cayó el living y los dormitorios; la cocina se salvó apenas. Ahí donde estaban sus sillones ahora la casa está abierta. Como partida a la mitad. Hoy duermen con sus cuatro hijos en una carpa. Justo al frente de su casa. Se duchan con tarros con agua en el patio.

"No sabemos cuánto tiempo vamos a estar aquí, ¿qué va a pasar con nosotros si éramos arrendatarios?", se pregunta Carol desesperada afuera de la carpa para dos personas donde ahora duermen seis.

Todavía no saben que la ministra en campaña al día siguiente anunciará 2 mil 500 mediaguas para Tocopilla antes de Navidad.

A media cuadra vive la madre del ídolo futbolístico Alexis Sánchez. Ella partió al departamento del delantero a Las Condes y sólo se quedó su hermano. Son de los pocos tocopillanos privilegiados que no tuvieron grandes daños en sus casas, ya que tienen una nueva residencia.

En otra calle, el capitán Juan Pablo Kusanovic (30) se encarga de una cuadrilla de 31 soldados. Quitan sin parar escombros y tierra. Sólo están armados de palas, picotas, combos y carretillas. Afuera un camión militar aguarda por los restos.

Los militares se levantan a las 7 de la mañana y se duermen después de medianoche.

El capitán mira los escombros con la cara llena de polvo. "Para nosotros esto ha sido como la reconstrucción en Haití o Irak, pero extrañamente, en nuestro propio país".

El camión sigue avanzando. A lo lejos se ven carpas, mediaguas y el grafitti que más se repite por estos días en Tocopilla: "peligro de derrumbe".

Ayuda

3 mil personas se encuentran desplegadas en Tocopilla en operaciones de limpieza, retiro de escombros, construcción de viviendas y recepción de ayuda. El principal contingente es el del Ejército, con cerca de mil efectivos.

2 mil 500 viviendas antes de Navidad:

El informe Blanco

Luego de reuniones con el comité de emergencia (COE) en Tocopilla, salidas a terreno donde les gritaba "¡fuerza, fuerza!" a las señoras que ahora viven en mediaguas y les preguntaba a los niños si estaban felices de no ir a clases, varios sobrevuelos en helicóptero y largas conversaciones con militares, bomberos y autoridades comunales, la ministra en campaña Javiera Blanco entregó un informe.

Según el documento, 3 mil personas se encuentran desplegadas trabajando en la reconstrucción de Tocopilla. Esto quiere decir que cada seis tocopillanos hay una persona realizando labores de ayuda. El suministro de agua se ha restablecido y el servicio eléctrico funciona con normalidad pese a los cortes programados. Según Blanco, se han entregado 10 mil canastas familiares, 30 mil raciones alimentarias, se ha vacunado a 3 mil 500 menores y 2 mil personas han recibido algún tipo de atención médica.

Además, se comprometió a que al 24 de diciembre estarán construidas 2 mil 500 viviendas de emergencia. Una difícil apuesta solicitada por el alcalde de la ciudad. "Que ningún tocopillano pase la Navidad sin un techo".


» http://diario.elmercurio.com/2007/11/25/reportajes/_portada/noticias/12E47259-1C21-4BAD-97EE-5BD89AB24760.htm