Chile » RM » Universidad de Santiago de Chile » Ingeniería Física » Reportajes / Martes 01 de Abril del año 2008 / 16:13
Tener prisa y hacer un paquete de regalo, en muchas ocasiones, resulta una tarea compleja. Al momento de cortar el scotch, este se rompe en tiras dejando filamentos en formas de vértices que no funcionan y estéticamente lucen mal.
Parece un problema absurdo, pero no es sólo el scotch su máximo exponente: las superficies prepicadas, la piel de las frutas y el desgarre de papel mural sufren el mismo problema. Este tema llamó la atención de científicos de la Usach, quienes estudiaron las razones y formas de solución. Ellos son los académicos Eugenio Hamm y Enrique Cerda, del Departamento de Física.
“Es un tema que empezamos a desarrollar por similitudes en nuestros intereses científicos”, cuenta Enrique Cerda, quien el año pasado ganó el premio Anti-Nobel por una investigación -que por su título- resultaba simpática al mundo anglófono, además de tener gran repercusión científica. El título de la publicación era “Cómo se arrugan las superficies delgadas”, que se lee también por “cómo se arrugan las sábanas”.
El trabajo de ambos profesores es una labor conjunta con profesionales de otras casas de estudio, entre ellos, Benoît Roman, del Centro de Investigación Científica Francés, CNRS; Michael LeBlanc, académico de la Universidad de Chicago; y Pedro Reis, del MIT de Estados Unidos.
La investigación de este grupo de científicos tardó tres años, periodo en el cual hubo muchas horas de estudio, debates y viajes. Esto último, por la necesidad de lograr financiamientos y realizar buenos proyectos para obtenerlos. “Fue una labor ardua, tras la cual obtuvimos varios fondos, entre ellos, un FONDAP, un FONDECYT, Proyecto Anillo, fondos de ECOS-Conicyt y recursos del Chicago-Chile Materials Collaborations Project”, cuenta Eugenio Hamm.
El estudio de porqué se rompe la cinta adhesiva y otros materiales logró resultados que fueron considerados -y publicados- por la prestigiosa revista científica “Nature Materials”, posible de revisar en Internet visitando el portal http://www.nature.com/nmat/
El estudio
Las pruebas fueron exhaustivas. En infinitas ocasiones cortaron scotch, quedando siempre en vértices. Dieron con un punto importante: al tirar despacio, los trozos eran largos, mientras que al cortar rápido, el pedazo era más corto. Ante eso, había otros factores fundamentales: la solidez del pegamento y la elasticidad del material, pues había una relación entre la adhesión de los materiales y la velocidad de ruptura.
“Esta investigación es de gran utilidad para estudiar las propiedades mecánicas de un material, vale decir, sus características y comportamientos”, explican los profesores, quienes exponen que, con los avances obtenidos, se podrán desarrollar, por ejemplo, mejores envases y envoltorios, en los cuales se perfeccionarían las opciones de apertura, que no siempre funcionan, corroborando la teoría establecida por los científicos.
Pero hay un beneficio aún mayor, que será estudiado con mayor detalle: la piel de los seres vivos tiene líneas de fractura naturales que, de ser identificadas, podrán ayudar a mejorar los procesos postoperatorios tras cirugías y cortes. Un gran avance, logrado por científicos de nuestra Universidad.