La posibilidad de que ocurra en Chile una catástrofe similar a la que sepultó hace casi 2.000 años la ciudad romana de Pompeya llevó al Gobierno a ordenar la evacuación total en un perímetro de 50 kilómetros en torno al volcán Chaitén, en erupción desde el pasado 2 de mayo.

A juicio de los expertos, la peor situación sería que la nube "piroclástica" que el martes se elevó más de 30.000 metros después de dos potentes explosiones del volcán, según confirmaron hoy las autoridades, tenga un colapso súbito y se precipite por los valles causando graves daños a su paso.
"Por las condiciones actuales puede producirse una situación en que la columna eruptiva pierda sustento y colapse", alertó el jefe del Programa de Riesgo Volcánico del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), Luis Lara.
Según explicó a periodistas, de suceder un colapso "todas las partículas suspendidas en el aire, impulsadas por los gases a presión, se moverían como corrientes de piroclastos (material incandescente) de alta densidad, a unos 400 kilómetros por hora y a unos 400 grados celsius" de temperatura.
El experto, que reconoció que "es difícil cuantificar la probabilidad" de que ello ocurra, dijo que han definido ese escenario "como el más extremo", pero "razonable" por las características del ciclo eruptivo.
De producirse ese escenario, la localidad de Chaitén, a sólo diez kilómetros del volcán, "podría quedar sepultada, en un caso similar al de Pompeya con el Vesubio", donde murieron todos sus habitantes.
Esto se produciría una vez se acaben los gases que salen a presión del cráter -que hasta ayer tenía 800 metros de diámetro-, una suerte de "motor" que sostiene las partículas de magma en el aire, hecho que "en algunos casos que se conocen en el mundo se ha producido en la primera semana (de erupción)".
Según la historia, el 24 de agosto del año 79 de nuestra era el volcán Vesubio, en el sur de Italia, produjo una fuerte explosión que voló la parte superior de la montaña y empujó piedra pómez y gases a más de 33 kilómetros de altura.
La nube tóxica posteriormente se desplomó y esparció gases y cenizas de alta densidad en 20 kilómetros a la redonda, lo que causó la muerte de miles de personas y sepultó las ciudades de Pompeya y Herculano.
En ese contexto, el Gobierno chileno nombró ayer a un ministro especial para la zona afectada y ordenó la evacuación de todas las personas en un perímetro de 50 kilómetros alrededor del Chaitén.
Sin embargo, cerca de una veintena insiste en permanecer en la localidad, entre ellos 13 periodistas, un lugareño, tres carabineros y dos locutores de una radio local, indicó hoy el intendente de la región de Los Lagos, Sergio Galilea, a la radio ADN.
"Si alguien está desafortunadamente deambulando por uno de los valles que descienden del volcán y se produce este colapso violentamente, dispone sólo de algunos segundos para escapar", puntualizó Lara.
No obstante, los expertos plantearon un segundo escenario, que podría hacer que el volcán, de sólo 960 metros de altitud, tuviera pequeños colapsos, sin estragos.
Igualmente descartaron, por ahora, la emisión de lava, cuyo riesgo minimizaron en comparación con un colapso de la nube tóxica y precisaron que la caída de cenizas continuará con un espesor y grado de acumulación que dependerán de la intensidad de las explosiones y de los vientos.
La Oficina Nacional de Emergencia señaló hoy que el viento desvió la columna de cenizas al noroeste, con dirección al parque Pumalín en Chile y la ciudad argentina de Bariloche.
La explosión del Chaitén el martes -la mayor en los últimos 76 años en el país después del Quizapú (1932) y el Hudson (1991)- unificó sus dos cráteres en uno de 800 metros.
Los casi 4.000 habitantes de Chaitén fueron evacuados hacia la isla de Chiloé y la ciudad de Puerto Montt, mientras que los 1.800 del cercano poblado de Futaleufú fueron trasladados en autobuses hasta Argentina, desde donde ingresaron a Chile por Osorno, más al norte.
"Estas familias se encuentran hoy en la incertidumbre sobre sus vidas y su futuro (...) quiero aprovechar de decirles a todos los afectados que tengan la certeza de un futuro mejor", afirmó hoy la presidenta Michelle Bachelet.
Por su parte, la ministra de Agricultura, Marigen Harnkohl, dijo que su cartera coordina la ayuda a los agricultores de la zona y sus animales, un rebaño de unos 23.000 bovinos y 28.000 ovinos.
Según especialistas, la recuperación de las tierras por la caída de cenizas puede demorar décadas, mientras que en las aguas de los ríos aledaños a Futaleufú y en otras áreas se ha detectado un grado de acidez anormal, lo que afectaría a la biodiversidad acuática.