El libertino niégase a hacer del deseo el pretexto de sentimientos fuertes y estables. La repetición mecánica del placer puede ayudarle, por un momento, a olvidar su desesperación, como el opio o el whisky, más no pudiendo los sentimientos nacer en lo abstracto ni por generación espontánea, el libertino se condena a no tener ningún sentimiento vivo, como no sea el horror de la vida y la atracción de la muerte, a menudo tan ligados con la disipación. André Maurois
1..1 de 1 OpinionesNo es mi intención disgustar a las personas, pero debo decir lo que pienso; porque lo que tengo dentro de mi mente siempre es más interesante que lo que ocurre fuera de ella.
[28/3/2011] 11:12 Hrs.
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