EL SUEÑO VIGIL, SEGÚN DESOILLE
¿Puede uno realmente transformar sus sueños? ¿Cómo
cambiar a voluntad aquello que escapa a la voluntad? ¿Puede una
persona pasar de las pesadillas y de los sueños neuróticos y patógenos
a visiones de gran belleza, creativas y dinámicas? ¿Puede
la vida cambiar y transformarse al mismo tiempo?
La extrema precisión y la excepcional claridad del sueño vigil
permiten responder a todas estas interrogantes. A condición de no
confundir un auténtico sueño vigil con una banal ensoñación
cotidiana o con un fantasma, el psicoanálisis a través del sueño
vigil representa el paradigma de aquello que se puede lograr a través
de los sueños nocturnos. Se trata entonces, al estudiar esta modalidad
de terapia, de extraer y retener aquellas técnicas que pueden ser adaptadas
a la transformación de los sueños nocturnos.
1.- Su descubrimiento
El perfeccionamiento del análisis mediante los sueños representa
el avance más importante desde Freud y Jung. Representa, asimismo,
la confluencia de dos corrientes. Por un lado, todos los primeros psicólogos
y psicoanalistas se interesan por la producción de imágenes
y por esta forma particular de imaginería que la mayoría
de los autores han denominado "la imaginación activa"
(Galton, 1883, Janet, 1898, Binet, 1922, Anna Freud, 1927, Silberer, Happich,
Nachmanson, Clarke, Jung, Guillery, Daudet, Baudoin). Por otro lado, pareciera
que el ocultismo con sus diversas formas de videncia, reposa también
sobre la producción de imágenes interiores. También el
yoga incorpora un método específico de sueño vigiI o yoga
nidra (ver capítulo 13). La confluencia se operará a través
de tres nombres: Henry, Caslant, Desoille.
Charles Henry (1859-1926) fue director del laboratorio de fisiología
de las sensaciones. Publica los resultados de sus trabajos en El círculo
cromático, en 1888, donde da a conocer su descubrimiento acerca de la
influencia de las direcciones del espacio sobre la psiquis y opone los dinamógenos
y los inhibitorios. Tuvo como alumno a Eugène Caslant. Este nació
el martes 10 de diciembre de 1865 a las 15 horas y murió en París
el día que cumplía 75 años, el 1º de diciembre de
1940, bajo el impacto de la llegada de los Alemanes a París. Asistió
a la Escuela Politécnica y luego siguió una carrera en el ejército
del cuerpo de ingenieros militares donde obtuvo el grado de coronel. Al igual
que muchos egresados de la politécnica de su época, compensaba
ese aspecto riguroso y lógico de su formación por una pasión,
más allá del ámbito de su profesión, por todo lo
que era ocultismo y facultades supranormales. Estudiaba astrología y
su correspondencia con el simbolismo de la mitología. Y arrastraba a
algunas personas a la videncia y a la visión directas. Descubrió
también cómo utilizar las direcciones del espacio, estudiadas
por Henry, para cambiar el plano de conciencia. Inducía a las personas
a realizar viajes por medio de la imaginación y obtenía resultados
impactantes con sujetos particularmente dotados. Exponía este método
en los círculos de iniciarlos parisinos, como por el ejemplo grupo paleosófico
o la Vida Moral. En 1921, publicará en la editorial Rhéa su Méthode
de développement des facultés supranormales [Método para
el desarrollo de facultades supranormales]. En un clima de calma y de tranquilidad,
bastará con pronunciar una serie de palabras inductoras: jarrón,
arreglo floral, lago, fuego, roca… para que aparezcan junto a los recuerdos
una o varias imágenes desconocidas. Si fuera necesario, puede acelerarse
la aparición de estas imágenes pidiéndole al sujeto que
complete la escena mediante el uso de la fantasía. Por ejemplo, habiendo
hecho surgir la imagen de un sendero o de un automóvil, se invita al
sujeto a pasearse en la imaginación por el sendero o a subir al automóvil.
Luego se le pide que describa en detalle lo que vio. El sujeto deberá
aprender a fijar una imagen concentrándose en ella. La segunda fase se
inicia cuando el terapeuta le da una orientación a esta imagen del sujeto
utilizando para ello todas las transiciones necesarias. Puede que en este momento
se produzcan fenómenos de visión a distancia por doble visión,
de visión retrospectiva o premonitoria, o de exploración de mundos
invisibles. La primera gran dificultad proviene de aquellos sujetos que, en
vez de dejarse guiar fácilmente, permanecen encerrados en sí mismos
y describen tan sólo las imágenes de su propio inconsciente.
Caslant trabajaba con una joven particularmente dotada, Lucie Bigeard, quien
relatará sus experiencias a Desoille. Apasionado por el tema, éste
último se convertirá en alumno de Caslant y contraerá nupcias
con Lucie. Hijo de un general, Desoille había recibido una sólida
formación científica como ingeniero eléctrico. Oponiéndose
a la vertiente metafísica de Caslant, terminará únicamente
por interesarse en aquellas dificultades que para Caslant eran señales
de fracaso: el sujeto que permanecía encerrado en sus propias imágenes
internas. Y Desoille desarrollará el aspecto psicoterapéutico
de este método, para rivalizar sin duda con su hermano Henry, profesor
catedrático de medicina en París, pero especializado en higiene
y medicina social. No habrá que suponer que Caslant ignorara el poder
terapéutico de su método; ya en 1921 escribía: "No
insistiré sobre el aspecto curativo de los problemas psíquicos
ya que ésto no entra en el marco del presente estudio" (p. 108).
Otro error bastante difundido consiste en presentar a Desoille como una mente
científica y lógica y a Caslant como una mente iluminada. Encontramos
en éste último una buena dosis de racionalismo e incluso un lado
positivista que nos sugiere la influencia de Auguste Comte, su antiguo condiscípulo
en la Escuela Politécnica. El principio enunciado por Caslant acerca
de las facultades supranormales es: "Si se desea tener claridad sobre el
valor de estos fenómenos, habrá que descarta toda forma religiosa
o filosófica y examinarlos de manera positiva; es decir, habrá
que estudiarlos a través de métodos científicos" (p.
9). Esta convicción llevó a Caslant a convertirse en alumno de
Charles Henry, director del laboratorio de fisiología de las sensaciones
del Colegio de Francia, y quien, a su vez, hiciera una presentación ante
el Tercer Congreso Internacional de psicología experimental en París,
en junio de 1923, Además, se olvida a menudo que la primera publicación
de Desoille en 1931, “Une méthode rationnelle d'exploration du
subconscient" [Un método racional para explorar el subconsciente]
no le impidió publicar al año siguiente, en la Revista Metafísica,
"Acerca de las condiciones necesarias para el éxito en las experiencias
de telepatía provocada". Incluso aquellas técnicas para las
ascensiones y los descensos que han sido consideradas por muchos como el principal
aporte de Desoille, fueron expuestas en detalle por Caslant: "Se le enseña
al sujeto a ascender o a descender... La representación de la ascensión
produce un sentimiento interior de verdadera elevación... La altura de
la ascensión dependerá del grado de evolución" (págs.
76-78).
2.- ¿En qué consiste el sueño vigil?
Para una persona que no ha vivido nunca la experiencia de un sueño
vigil, esta expresión suscita innumerables confusiones. Se trata, en
efecto, de una realidad original, intermediaria entre el sueño y la ensoñación.
El sujeto se coloca en una posición cómoda, generalmente recostado,
relajado, con los ojos cerrados. Pero no duerme. Si no se le viene espontáneamente
a la mente ninguna imagen, el analista, sentado junto a él, le propone
una imagen o un tema para empezar. Rápidamente, al cabo de una o de varias
sesiones, surgirán imágenes nuevas, dispersas, que luego irán
conformando una historia. El cliente las describirá a su analista del
sueño vigil.
En el sueño llamado nocturno que surge durante el dormir, la persona
se encuentra desarmada y sin control. No es el yo quien dirige el sueño,
sino el inconsciente. La persona no puede interrumpir, ni modificar, ni prever
la continuación de su sueño (excepto mediante el método
que aquí presentamos). Ignora que su sueño es, un sueño
y lo confunde con la realidad diurna, para luego descubrir su ilusión
al despertar.
Por el contrario, durante la ensoñación la persona no duerme,
pero su mente se deja llevar y evoca una situación: aventura amorosa
o erótica, pensamientos sombríos, deseo de revancha la mayor parte
del tiempo, de ahí que se las haya denominado ensoñaciones compensatorias.
Otra confusión habitual proviene de lo que en ocasiones ha sido denominado
sueño diurno, traduciendo literalmente el término alemán
utilizado por Freud para designar a la ensoñación: die Tagtraum.
Pero la persona conserva el control de su ensoñación: puede interrumpirla
en cualquier momento, puede modificar el curso de la acción, prevé
las imágenes que habrán de desarrollarse a continuación,
y conoce el desenlace. Es su yo el que dirige la ensoñación.
En el sueño vigil, así como sucede durante la ensoñación,
la persona permanece despierta, pero además relata a su analista aquello
que ve. Sin embargo, esta situación rápidamente adquiere características
análogas al sueño, y la persona pierde el control de la acción.
Las imágenes se van enlazando solas, y aparecen nuevas imágenes
nunca antes vistas. La persona ya no sabe cómo se desarrollará
el argumento ni conoce su desenlace, no puede modificar el curso de la acción
o sí lo logra será con gran dificultad, a menos que emerja del
sueño vigil y pase a una ensoñación habitual. La persona
se abandona y no juzga lo que acaece en su mente, el inconsciente habla en lugar
de su yo. Sin embargo, está consciente de lo que ve y describe, y más
tarde, conservará el recuerdo de los hechos. Se trata por lo tanto de
un nivel de conciencia intermediario, totalmente original.
Resulta imposible, estando enteramente sola la persona, realizar un sueño
vigil; ésto corresponde a la ensoñación. De hecho, es una
suerte que esto sea así ya que el sueño vigil conlleva cierto
grado de peligro. Es lo que sucede cuando el sueño vigil es practicado
por aficionados imprudentes que lo transforman en un juego de sociedad. Imágenes
obsesionantes, perturbadoras o aterrantes surgen en forma brutal y pueden engendrar
estados depresivos, alucinatorios o delirantes. No se puede mirar de frente
impunemente, estando uno solo, las propias imágenes reprimidas y arcaicas.
Esta exploración lenta y prudente exige muchos años de estrecha
y confiada colaboración. No podrá ser dirigida más que
por una persona que ha vivido en carne propia esta larga exploración
a través del método del sueño vigil. De lo contrario, la
persona que se improvisa como "director" será incapaz de controlar
sus propias fuerzas interiores y su inconsciente contaminará el inconsciente
del cliente. Es lo que sucede, muy a menudo, en los grupos de psicología
o de creatividad; se ha comenzado cada vez más a utilizar la poderosa
técnica del sueño vigil para reforzar técnicas poco eficaces.
Pero entonces, esta intrusión repentina e inopinada en el inconsciente
es vivida por la persona que se ha prestado para ello como una violación.
El estado de sugestionabilidad y de comunicación intensos que se establece
en este tipo de situación hace que uno sea fácilmente permeable
a los fantasmas de los demás.
3.- Aprendizaje del dominio de los sueños vigiles
Uno de los aspectos más profundos de la terapia a través del
sueño vigil es el progresivo dominio de los propios sueños vigiles
que logra la persona. Esto se efectúa simultáneamente en varios
planos.
a. Está en primer lugar el aprendizaje técnico del desplazamiento
en el espacio imaginario. La ayuda y la confianza que inspira el terapeuta son
factores de gran importancia para facilitar este aprendizaje. Al comienzo, algunas
personas sólo logran ver imágenes fijas y se necesitará
un cierto número de sesiones para que éstas adquieran movilidad
y para que de este modo el sujeto pase mentalmente de la fotografía al
cine. Otros no tienen dificultad para ver desplegarse las escenas, pero éstas
aparecen siempre como un espectáculo. Estas personas son aquellas que
describirán los hechos como lo haría un espectador frente a una
pantalla de cine. Habrá que enseñarles a entrar en la película
y a convertirse en actores de la aventura que en lo sucesivo se despliega alrededor
de ellos.
En algunos tipos de neurosis, el sujeto acepta situarse dentro de la escena
que se despliega en el espacio imaginario, pero no logra moverse. Está
clavado, se siente inmovilizado. Y, al comienzo, habrá de ser inútil
pedirle que se mueva. Hará aparecer a voluntad barreras imaginarias,
un muro de cactus por ejemplo, y al pedírsele que gire hacia la izquierda,
se abrirá una grieta en la tierra para tragarlo. Permanecerá,
por lo tanto, inmóvil durante un cierto número de sesiones, hasta
que su miedo se atenúe. En momentos como éste, puede revivir las
angustias del niño que ha de levantarse sobre sus dos piernas temblorosas
para dar los primeros pasos, solo en el vasto espacio del universo. En fin,
el terapeuta habrá de enseñarle a convertirse en actor de su propia
historia y a no ser el artífice de sus propias desgracias, sino a obrar
en forma benéfica para consigo mismo.
Pero, volveremos sobre este punto más adelante.
La capacidad de moverse en todas las direcciones del espacio interior es una
operación de desbloqueo de los recursos profundos y de descubrimiento
de la propia libertad interior. Este aspecto corresponde a la técnica
del yoga: chidakasha (ver Cáp. 13). El paciente se desplaza de acuerdo
a cómo vive, y vive como se desplaza. Los fóbicos y los obsesivos
tienen un espacio interior sembrado de barreras y obstáculos; franquearlos
constituirá un acto simbólico y catártico. Avanzar significa
desbloquearse ante la vida, echarse a andar. El camino hacia atrás nos
retrotrae al pasado y los descensos evocan imágenes muy antiguas y olvidadas
que corresponden a una inmersión en el inconsciente. El ascenso es lento
y difícil y tiene una acción purificadora. Su efecto habrá
de ser un alma ligera, tan apreciada por Bachelard. El ascenso en el eje de
la verticalidad reviste de nobleza a la persona y provoca una operación
de sublimación.
b. Un segundo aprendizaje lo constituye el nivel del sueño vigil. Para
alcanzarlo, sólo será necesario soltarse. Resulta extremadamente
sencillo. Es por este motivo que en los grupos de psicología o de creatividad
muchas personas logran al primer intento realizar un sueño vigil. Sin
embargo, tienen después la impresión de haber caído en
una trampa, se resienten con el animador y no están dispuestas a volver
a intentarlo. En un análisis a través del sueño vigil que
dura aproximadamente entre tres a cinco años, el aprendizaje será
progresivo y el terapeuta podrá detectar todos los trucos que emplea
el sujeto.
En primer lugar, por temor a lo desconocido, éste puede elaborar racionalmente
un argumento en forma anticipada y recitarlo al terapeuta no dejando que .surjan
imágenes espontáneas. El terapeuta, respetuoso de la libertad
de su cliente pero comprometido con la verdad, habrá simplemente de hacérselo
notar, dándole al sujeto la opción de perder la sesión
las veces que lo desee, hasta que disminuya la fuerza de su resistencia. El
sujeto puede también contentarse con revivir mentalmente sus recuerdos.
En este caso se tratará de una revisión biográfica, lo
que puede revestir cierta utilidad al comienzo del tratamiento. O bien, se explaya
en descripciones interminables y durante este tiempo no sucede nada. Algunas
personas muestran una gran resistencia a lo irracional y a lo incoherente. Sus
relatos pueden continuar siendo, durante un tiempo, realistas y lógicos.
Terminan por aprender que la clave para escapar a la implacable dictadura del
preprograma racional impuesto por la voluntad, es aceptar la fantasía.
La entrega sólo puede ocurrir en un mundo donde todo es posible. Es por
ello que Desoille proponía siempre los instrumentos mágicos. El
universo del sueño es el mundo de las fábulas, de las leyendas
y de los mitos. Es el reino del "había una vez”, de "cuando
los animales hablaban", "hace mucho tiempo”, "existía
en esos tiempos"... Es el nivel del inconsciente. Cuando una persona comienza
a relatar cose imposibles, ilógicas, no realistas, y llega a aceptar
la fantasía, algo se relaja en su interior y las imágenes surgen
por sí solas. Cuando el encantamiento se disipa y el sujeto vuelve en
sí, le cuesta creerlo. Una historia, desconocida para él, ha salido
de su propia boca. Y lo más increíble es que este relato, al ser
interpretado en forma conjunta durante la siguiente sesión, revela su
ser más profundo. Ha encontrado el camino real para comunicarse consigo.
Pero algunas personas no pueden permanecer inmersas en este nivel de profundidad
en que su ser se revela; emergen para volver a lo racional, interpretando las
imágenes que acaban de producir o tratando de establecer los vínculos
y las similitudes de éstas con la propia biografía. De este modo
se tienen sueños vigiles que aparecen infiltrados por lo racional. Con
el tiempo y buena voluntad, el sujeto ha de aprender a tener verdaderos sueños
vigiles, profundos y reveladores.
c. Las dificultades en este caso provienen de la fuerza de las imágenes.
Una de las dimensiones del tratamiento lo constituye, en efecto, el retorno
y el enfrentamiento de las imágenes personales olvidadas o reprimidas.
En cada ser humano, los miedos y las dificultades (su propia muerte, los asesinatos,
el abandono, la castración, las mutilaciones, la fealdad, el envejecimiento,
la locura, la madre devoradora, etc.) han adoptado la forma de imágenes
muy precisas. De aquí las fobias: de la araña, la serpiente, los
murciélagos, las ratas, del encierro, del ahogo, del vacío...
Todas estas imágenes de horror que bullen en la mente son constantemente
empujadas a lo más profundo del inconsciente. Son ellas las que alimentan
periódicamente nuestras pesadillas. En cada uno de nosotros habitan estas
imágenes reprimidas que rehusamos mirar de frente: ogros, dragones, ríos
de fuego, precipicios, arañas peludas, serpientes venenosas, toros furiosos,
lobo devorante... El sueño vigil es la via reggia que ha de permitir
acceder a la conciencia. El clima, sin embargo, es más tranquilizador
que aquel que envuelve a las pesadillas nocturnas, y además, uno no se
encuentra solo. Un ser en quien uno ha depositado su confianza nos hace sentir
seguros. Y el terapeuta habrá de enseñarle al sujeto a mirar de
frente estas imágenes que le infunden temor. Con precaución y
en forma paulatina uno las enfrentará hasta vaciarlas completamente de
su carga de terror. Se procederá del mismo modo en relación a
aquellos sueños vigiles que ponen en escena un fantasma envolvente. Habrá
que repetirlos una y otra vez hasta el agotamiento por saciedad. Y cuando hacia
el final del tratamiento se haya impuesto el sentido de la exacta realidad,
la persona habrá de preguntarse siempre, cómo estas imágenes
podían antes parecerle tan repugnantes o atrayentes. En las pesadillas,
hay una repetición interminable por compulsión de repetición,
en el sueño vigil hay agotamiento por saciedad. Mediante una serie de
guiones que giran siempre alrededor del mismo tema, uno aprende a tomar distancia
y a lograr una visión más realista. Sucede lo mismo con los deseos
reprimidos; habrá que satisfacerlos imaginariamente hasta la saciedad
para poder luego renunciar a ellos. Poco a poco su carga afectiva se torna más
liviana, las imágenes negativas se hacen más raras y los sueños
son más sosegados. Esto supone una resolución de los complejos
y de los problemas a los que corresponden estas imágenes.
Claro que, para la gran mayoría, el primer problema, el gran problema
al que siempre se ha de volver, es el deseo edipiano. Resulta extremadamente
difícil aceptar que uno puede poseer en forma exclusiva, y bajo todas
sus formas, al ser a quien uno más ama y que este ser del sexo opuesto
necesite a otra persona, que no es uno. Y será necesario resignarse a
aceptar que estos dos seres lo engendraron a uno. ¡Qué rabia no
poder ser el único marido de la madre o la única mujer del padre
(salvo en caso de inversión homosexual en el cual es la hija quien hubiese
deseado ser el marido de su madre y el hijo varón la mujer de su padre).
Ese instante en que el encuentro de dos seres engendró mi existencia,
esa madre primitiva, ¡cómo vuelve en sueños! ¡Y qué
violento el deseo que suscita de matar al progenitor del mismo sexo, que aparece
siempre como violentando al otro! De hecho, si no lo elimino yo primero, será
él quien habrá de matarme. Busca humillarme, no acepta mi existencia,
quiere mutilarme, lo prueba el hecho de que me ha sido prohibido el incesto.
Este ser tan poderoso y temible, después de haberle dado muerte quisiera
uno devorarlo. La fase caníbal vuelve ineluctablemente con todas sus
proyecciones. Este deseo de devorarlo que hay en mí, me niego a reconocerlo
y se lo atribuyo a él; es un ogro, un padre devorador como Crono o Urano.
Pues, a través del sueño vigil uno se sitúa rápidamente
más allá del Edipo. Este método tiene la particularidad
de permitir a la persona acceder directamente a las imágenes más
arcaicas. No tiene esto nada de sorprendente ya que se logra pasar más
allá del lenguaje verbal para llegar al período anterior a los
tres años de vida donde sólo reinaban las imágenes.
Así, más allá del estadio narcisístico del espejo,
serán todos los fantasmas del cuerpo dividido que han de reaparecer.
El descubrimiento del propio doble puede ser una experiencia agradable, pero
por lo general constituye una sorpresa atroz. Sucede lo mismo con la propia
sombra ya que ésta puede inspirar una repulsión insuperable. Son
aquellas zonas oscuras del ser de las que uno toma conciencia. Estos deseos
de explosión, de desgarro, de despedazamiento, resultan tan satisfactorios
proyectados hacia uno mismo como proyectados sobre el cuerpo de las personas
cercanas. Las imágenes que no son todavía sexuadas son las más
profundas. Aparece primero el deseo de poseer el otro sexo, luego de poseer
ambos sexos. Más allá de la bisexualidad se encuentra la intersexualidad
y la negación de todo sexo. Particularmente arcaico es el monstruo de
los padres confabulados, de un padre uterino que tiene mamas y un sexo femenino,
de la madre fálica y también de los padres unidos en un coito
monstruoso del que resulta imposible separarlos. En su origen, está tan
sólo el deseo megalomaníaco del lactante de que todo se pliegue
a sus órdenes y se haga según su voluntad y, por supuesto, es
también el origen de todos los llantos y rabias al no darse nunca las
cosas así. Esta situación constituye la base de todos los traumatismos
ulteriores de su biografía, que utilizará tan sólo como
recuerdos-pantalla.
d. La terapia a través del sueño vigil constituye una forma de
transformación iniciática en la que el sujeto revive la aventura
legendaria y mítica de la humanidad. En efecto, estas imágenes
desconocidas, que nunca antes habían aparecido a la conciencia habitual
del soñador, habrán de vincularse y emparentarse. Y el todo habrá
de constituir un tema, análogo a una historia o a una construcción
fílmica, pero sin ninguna preocupación por la lógica, la
realidad, o la verosimilitud. Vista desde este ángulo, se asemeja al
sueño nocturno, pero será mucho más larga, ya que el sujeto
relatará su historia durante una hora. Y estos temas producidos espontáneamente
por cada persona tendrán su punto de encuentro con las grandes historias
de los mitos, de las leyendas y de los cuentos que constituyen, como lo había
predicho Jung, el fondo del inconsciente cultural colectivo. Lo que para nosotros
reviste mayor importancia, es que estos temas van a pasar de las situaciones
más catastróficas y más patógenas, a engranajes
mucho más normales y tranquilos para convertirse en sueños vigiles
benéficos, de transmutación y mística. Se habrá
logrado entonces, sin duda alguna, el dominio de los sueños vigiles.
Este es el lienzo común sobre el que cada persona habrá de bordar
sus propias variaciones. En general, partiendo de los mismos temas, cada uno
cuenta una historia única. Para comprender a cabalidad esta confluencia
entre lo idéntico y lo único, bastará con pensar en un
rostro. En última instancia, cada uno de nosotros, a partir de una nariz,
dos ojos, una boca y dos orejas ofrece una fisonomía original y única.
A.- Las imágenes acuáticas
En primer lugar, cuando se ha tenido el valor de descender a las profundidades
y de no ahogarse, al encontrase bajo las aguas del océano comenzará
uno a explorarlas. Esta extraña atmósfera glauca aparece como
un medio nuevo y extraño con sus tesoros y sus peligros. Aquí
habrá uno de encontrar el tesoro escondido, ya sea tropezando con éste,
ya sea a partir del tema de la exploración de los restos de un naufragio.
Luego de haber penetrado en el interior de la embarcación, se descubre
un viejo baúl, un cofre de pirata o una caja sellada. Al hacer saltar
las cerraduras y el candado uno encontrará en su interior monedas de
oro, perlas, joyas, y diamantes. Es el tesoro de nuestras alegrías y
de nuestras esperanzas, el bien más preciado, el polo de nuestras búsquedas,
el objeto hacia el que tienden nuestros deseos cual manos codiciosas. Pero,
habiendo accedido a este nivel resulta difícil que uno pueda mantenerse
ahí, y muy a menudo se nos escapa o desaparece. Bajo las aguas del mar
terminará uno siempre encontrando al pulpo que nos espera ahí
desde nuestro nacimiento. Es el pulpo gigantesco de mil tentáculos, el
animal viscoso e inmundo que se acerca y se adhiere a la piel. Finalmente, no
podrá uno nunca evitar el combate con el pulpo. "Se habrá
logrado el primer objetivo al obligar al sujeto a luchar contra el pulpo y a
capturarlo” escribía Desoille en 1961. Hoy en día, los que
practican esta técnica consideran que sólo hay que esperar que
ésto solo se dé por sí sólo. El ojo glauco y perverso
del pulpo nos mira fijamente y nos sentimos congelar de pavor. Agita sus tentáculos
y con sus ventosas nos atrae hacia él. ¡Morir entre sus brazos,
qué dulce tentación! Dejarse devorar por quien siente tanto apego
por nosotros y nos ama tanto. En medio de estos desgarramientos de la carne
y de estos silbidos de serpiente habrá de desarrollarse la sangrienta
lucha contra un ser dulcemente posesivo. Madre, esposa o amante. El pulpo, es
la imagen inconsciente con que la mayoría de los jóvenes revisten
a la mala madre, a la madre posesiva, aquélla cuyo amor es una presión,
que logra imponerse siempre mediante el chantaje del amor. Cuando ésta
inspira más repulsión que miedo, aparece la imagen de la araña.
La inmensa araña negra y peluda que posee ganchos en las extremidades
de sus largas patas y puede golpearnos de lejos. Esta imagen aparece en el caso
de todos aquellos niños cuyo padre ha sido aplastado, o dominado por
una madre fálica que ha devorado a su marido.
B.- La hechicera y la dama de negro
La hechicera es una imagen que también irrumpe tempranamente al comienzo
de la terapia. Esta se presenta sola, harapienta, con los cabellos grises en
desorden, hirsuta. Siempre hostil, gruñendo sin cesar, profiere mil amenazas
y esgrime su escoba, con la que a veces nos golpea. En su caldera hervirán
eternamente todos los fetos de niños sacrificados, ya sea producto de
un pérdida o de un aborto inducido, los que son cada vez más frecuentes.
El inconsciente de aquel que tuvo el privilegio de nacer llevará por
siempre la marca del sacrificio de aquellos que no lograron salir con vida del
útero materno. De aquí la acusación social, tan a menudo
difundida y tan rápidamente aceptada, de infanticidio sistemático
por mano de hechiceras. La imagen de la mala mujer que nos golpea sin motivo
se deriva de los castigos maternos en la primera infancia; para estos castigos
el niño no habrá de encontrar jamás justificación.
Esta imagen compuesta de la hechicera se despliega lentamente a lo largo de
las sesiones: cuidados de la madre, de las abuelas, de la nodriza o de la niñera...
La Dama de negro que recorre nuestro interior es una imagen igualmente inquietante.
Este personaje enigmático y tenebroso es a menudo la Prometida de la
Muerte. Su nombre es Palas. Adopta el semblante sombrío de la reina vestida
de luto, ya que como consecuencia de nuestros deseos edipianos habrá
de tratarse siempre de la viuda del rey. Pero presentimos que en esta inaccesible
viuda habitan deseos muy opuestos a los nuestros. A veces, ésta se confunde
con nuestra Sombra que camina siempre a nuestras espaldas. Bajo una forma más
socializada, adopta la apariencia de la gitana, agorera nefasta, en compañía
de su gato negro.
La exploración de las imágenes femeninas termina siempre por conducirnos
hasta la entrada de la Gruta. Nuestra Dama de la Gruta tiene una extraña
resonancia interior, ya que subsiste en nosotros desde el paleolítico.
Esta exploración de los largos corredores sinuosos no habrá de
hacerse sin experimentar miedo. Hay pasajes oscuros, estrechas grietas que desembocan
en amplias salas, vastas como catedrales. A veces nos esperan las Aguas Durmientes
y uno cae al lago, trastabilla en las ciénagas o se hunde suavemente
en las arenas movedizas. Otras personas se desgarran la piel al trepar sobre
rocas afiladas como dientes. Aquellos que llegan al fondo de la gruta podrán
contemplar los huevos que reposan suavemente en su interior.
C.- El dragón y el ogro
Surge en este momento la imagen del dragón, el temible guardián
de las Cavernas. De hecho, lo más frecuente es que habrá que vencerlo
para poder penetrar en la gruta. En el proceso de renacimiento que implica una
terapia, no habrá nadie que pueda evitar el combate con el dragón.
El cuerpo conservará para siempre las marcas y las cicatrices. Algunos
sujetos deberán entablar este combate una y otra vez. La angustia de
muerte resulta siempre difícil de vencer. Pero esta serie tiene un término,
siendo que las incomprensibles series nocturnas de toros furiosos o de leones
devoradores no lo tienen. Este término lo representa el heroísmo,
ya que el vencedor de un dragón no puede ser más que un héroe
o un ángel.
El ogro aparece como un ser mucho más temible. Y todos sentimos un pavor
espantoso ante este ogro interior. Frente a él, todo ser humano se siente
como un Pulgarcito débil y desarmado. Por lo menos al comienzo, ya que
hacia el final del tratamiento, toda persona habrá de sentirse con la
fuerza de un David derribando a Goliat. El ogro devorador nos persigue siempre
y ni la inmensidad del bosque habrá de proporcionarnos un refugio seguro.
Puede parecer más alto que una montaña. Este gigante es más
formidable que los Cíclopes y adquiere proporciones cósmicas.
Ya no es solamente el padre castrador, ese Saturno que despedaza a sus hijos
y que Goya pudo visionar, además es la Naturaleza dispuesta a devorarnos.
Es ella quien habrá de tener la última palabra y absorber nuestro
cuerpo.
D.- El fuego y el agua
Soterrada bajo las muchas capas de ceniza que recién comienzan
a enfriarse, late en nosotros la imagen calcinante del fuego central. Es un
mundo de lava y de fusión donde todo parece estar a punto de estallar.
Las tensiones son extremas, uno arde interiormente. La persona se siente atraída
por el fulgor de las brasas, presa del vértigo del fuego. Para algunos,
ser devorados por el fuego que les calcina las entrañas constituye la
única forma de escapar al hielo interior. Convertirse en cenizas es una
nostalgia inconfesable para aquél cuyo ardor llega a lo intolerable.
Entonces fluyen los ríos de fuego y de azufre y brota la lava hirviente
en un acceso de rabia feroz que rápidamente lo inundará todo.
Un horno ardiente habrá convertido a la tierra en un lago de asfalto
humeante que se extiende hasta el horizonte. Este fuego interior crea el vértigo
de la violencia exacerbada, esos accesos de helada furia, esa voluntad de destrucción
que se apodera cada vez de más jóvenes.
Otras personas, en cambio, llevan dentro de sí una ciénaga. Es
a través de la imagen del barro que habremos de acceder a este terreno
pantanoso. Amantes de la blanda greda, trabajan y esculpen con las manos cubiertas
de barro y muy pronto éste les llega hasta los codos. Entonces, de repente,
se arrojan al lodo y se revuelcan ahí con deleite, como jabalíes.
A través del barro, viven la materia; esta cosa blanda y pegajosa es
la raíz del ser. Adquiere rápidamente proporciones cósmicas.
Es el barro primordial, el estadio de origen antes que la tierra emergiese de
las aguas, el estado que los pantanos han perpetuado durante millones de años.
De las aguas surgen vapores pestilentes y una espesa capa de neblina flota sobre
su superficie. Sinuosas serpientes verdes se deslizan entre las algas y asoman
la cabeza; en ocasiones una de éstas se transforma en hidra, dueña
del pantano, y habrá que enfrentarla o huir. El cenagal es también
el hoyo sin fondo en el que se hunden todas nuestras esperanzas. El vértigo
del barro y de la mierda es también, muy frecuente (los estadounidenses
incluso lo consideran muy francés). Algunas mujeres, sobre todo, alimentan
el deseo de revolcarse en el barro, dejando de lado toda vergüenza. ¡Cuántos
seres viven atormentados por el vértigo de la podredumbre! No renunciarán
a ello más que habiéndose saciado de estas imágenes y sólo
entonces podrán abrirse a la vida y a la luz.
E.- Las imágenes de vida
Después de haber atravesado estas profundices, la persona podrá
acceder a las imágenes de vida, que habrán de instalarse hacia
la mitad del tratamiento. Estas aparecen muy a menudo junto a animales fastos.
El caballito blanco es el mejor ejemplo de imagen de animal favorable. Actualmente,
el poder de evocación del caballo es considerable. Ha sido mucho más
idealizado que el toro o el cordero. Para muchos representa la alegría
de vivir. Los brincos del animal son aquéllos de la libertad y de los
grandes espacios. El caballito representa en cierto modo el doble idealizado
de uno mismo. Lo hemos visto aparecer durante muchos procesos de curación,
en que representaba la fuerza de los instintos de vida. Las imágenes
del vuelo del águila real, o de la serpiente, imbuida de sabiduría,
son bastante menos frecuentes. Pero podríamos llegar a pensar que si
el águila imperial se convirtió en el símbolo napoleónico
fue porque emergió del inconsciente de Bonaparte. El perro aparece siempre
como el fiel compañero del hombre y muchas mujeres ven surgir esta imagen
en oposición a la infidelidad del hombre. Es bastante raro ver resurgir
en nuestra época la imagen del pájaro blanco como ideal, tal como
aparece en el cuento.
Plantar un árbol es una actividad constructiva que demanda una buena
dosis de valor. Habrá que creer en sí mismo y en la vida. Muchas
personas pasan por un gran número de tribulaciones antes de poder realizar
un acto tan cargado de esperanzas. Más común es la imagen de la
flor maravillosa que abre sus pétalos. Las descripciones entusiastas
de esta experiencia están cargadas de todas las promesas de felicidad.
Puede uno volver a encontrarlas en el altamente simbólico ramillete de
la novia.
Las imágenes de la Bella Durmiente del Bosque y/o del Príncipe
Encantado están muy difundidas. Pero no siempre logrará uno despertar
a la princesa de buenas a primeras. Un deseo infantil o una visión de
adolescente pueden permanecer en letargo. Faltan las fuerzas para pasar a la
hazaña amorosa y también la idea. Esto porque uno se encuentra
todavía preso del encanto del alba donde lo indeciso y lo preciso se
unen; y ahí uno ha de encontrar la nostalgia de la Virgen en flor. La
idealización de este acto de despertar o de amor es constante, pero uno
no olvida que la Bella Durmiente del Bosque despierta con un beso, lo que puede
acabar con la impotencia o la frigidez. Este acto puede despertar muchas otras
realidades psíquicas o fuerzas inconscientes.
Múltiples son también las imágenes del gran consejero o
del inspirador. La mayoría de las personas tienen la imagen del ermitaño
con su larga barba gris. Aparece a menudo como el poderoso hechicero, el mago
de los mil encantos. Otros tendrán la visión, más laica,
del sabio o del filósofo descarnado con sus alforjas y su gran manto.
Se asemeja al astrólogo o al alquimista, al Gran Maestro de los Secretos
Iniciáticos. Menos frecuente resulta la imagen del sacerdote venerable
o del monje. Pero cualquiera sea el aspecto que revista, habrá de tratarse
de un ser pleno de sabiduría y de bondad y todos los niños desearían
que sus abuelos lo encarnaran un poco. El ser que ha renunciado a todo deseo
puede mirar de frente a la muerte y se ha hecho de este modo portador de la
sabiduría. Es todo bondad. Si posee, además, poderes maravillosos,
se transforma en un mago. Para cada niño habrá de ser uno de los
tres Reyes Magos que han venido de lejos trayendo sus presentes.
Su doble femenino es el hada, que desde la cuna colmará al niño
con dones y presentes. Es la dama protectora, pero también puede ser
el hada malvada. Y no todas las personas tienen la suerte de llevar en su interior
la imagen de una hada madrina. Resulta más fácil creer en la buena
estrella. Y la imagen de la estrella, si bien aparece como una imagen menos
personal, puede desempeñar el mismo papel protector. En el límite,
estas imágenes pueden rozar lo divino. Pero en nuestras épocas
de inspiración materialista, es raro encontrar almas religiosas que puedan
volver a retomar el contacto con sus dioses interiores. Sin embargo, del sueño
vigil es el camino indicado para ello.
F.- Los estados de luz
Como hemos visto, una de las características originales del método
del sueño vigil es el aprendizaje de las ascensiones y de los descensos
en el espacio imaginario. Este ha sido tomado por Caslant quien tenía
plena conciencia de las repercusiones psíquicas, inconscientes y espirituales
de esta técnica. "Se llega al estado psíquico de ascensión
por medio de la representación imaginaria de una ascensión real…
La representación de la ascensión determina un sentimiento interior
de verdadera elevación que se caracteriza por una transformación
completa de la naturaleza de las visiones. Si el sujeto ha desarrollado sus
facultades supranormales, se le pide simplemente que se concentre, luego que
se adhiera, en cuyo caso tiene la misma sensación de ascensión
y de transformación más rápida”. (págs. 76,
77). Para Caslant, estas operaciones de ascensión imaginaria correspondían
al acceso a determinados planos de conciencia.
Estos planos de conciencia aparecen en la última fase de una terapia
a través del sueño vigil bajo la forma de los estados de luz.
Primero está el estado, fácilmente reconocible, de luz de la luna
que baña ciertos paisajes elevados. Corresponde en el ámbito del
espacio y del cielo a la luz glauca del fondo del mar. Esta luz de la luna crea
en la persona un estado de sensibilidad femenina, que acerca a las personas
y a las cosas bañándolas en la misma claridad luminosa. El rayo
de luna que cae sobre la frente o sobre el rostro de una persona que duerme
ha sido siempre interpretado como un signo de predestinación. Corresponde
a una iniciación o al anuncio de ciertos poderes para penetrar realidades
ocultas.
A esta dulce luz crepuscular se oponen los estados de intensa luz. Estos aparecen
a menudo durante los ejercicios de ascensión. El ascenso a la cima de
una montaña es siempre signo de una victoria. Pero el ascenso puede continuar
más allá de las cimas. Con bastante frecuencia, una vez que ha
llegado a lo alto, el soñador se siente transportado por una corriente
de aire, un rayo de luz, o cualquier otra fuerza que lo hará ascender
hacia lo infinito. Es en este momento cuando irrumpen esos estados característicos
de intensa luz emocional. Con frecuencia se trata de una luz blanca; este color
femenino reviste para el soñador cualidades mágicas. Se acompaña
de un sentimiento intenso de felicidad, de exaltación o de dulce alegría.
Otros verán la luz dorada; esta imagen solar con resonancias más
masculinas o metálicas trae el recuerdo la célebre lluvia de oro.
El símbolo de fecundación no está ausente de esta imagen:
la luz dorada que baña al soñador es vivida como una bendición.
Aquellas personas que tienen la predisposición para ello, pueden ascender
aún más alto, hasta alcanzar los estados místicos.
Como sea, en este momento uno se halla frente a un inconsciente apaciguado.
La verdadera personalidad se ha revelado y la persona se encuentra inmersa en
su propia verdad y autenticidad. Es el despertar de las fuerzas creadoras. A
este cuadro general que hemos descrito, cada persona habrá de agregar
sus propias imágenes personales, como la del perro sarnoso, del espejo
roto, de la ballena blanca, del sexo, del trozo de carne lleno de gusanos, o
del enano, del mar en llamas, del arco iris, del anillo de Gygès, de
la vara del hada, etc. Lo esencial de esta transformación interior es
que transmuta las imágenes de muerte y de vergüenza en imágenes
de vida y creación. Atrás quedaron las imágenes paralizantes,
atemorizantes, devoradoras, del inicio de la terapia, Esas imágenes que
rondan la psiquis de los seres estériles, desgraciados, que se convierten
en un obstáculo para sí mismos, y que incluso a veces son seres
francamente nocivos. La terapia a través del sueño vigil permite
lograr el dominio de los propios sueños y el acceso a verdadera transmutación.
Junto con la aparición de la luz blanca, que es uno de los indicios del
final de la terapia, surge el sueño de la galería de retratos.
De una u otra forma, el sujeto realiza un sueño vigil en que se reencuentra
con los personajes más importantes de su imaginario. Al hacer una revisión
de las imágenes de su vida, el sujeto logra tomar distancia y liberarse
de éstas.
El método que proponemos permite el empleo de las mismas técnicas
utilizadas por Desoille para dirigir los sueños vigiles, esta vez aplicadas
al sueño nocturno. La utilización de esta técnica nos ha
permitido comprobar que se puede efectivamente lograr el dominio de los sueños
estando dormido. De hecho, Caslant presentía la importancia de su método
en lo que al estudio y al dominio de los sueños se refiere: "Nos
encontramos ahora en condiciones de guiar los sueños, y por lo tanto,
podremos estudiarlos y determinar las leyes que los rigen, lo que no ha podido
realizarse hasta ahora sino con gran dificultad" (op. cit., p. 83). Así
como las personas que han hecho un análisis a través del sueño
vigil dirigido aprenden a pasar de los sueños pasivos a los sueños
activos, también es posible llegar a controlar y dirigir los propios
sueños nocturnos. De hecho, hay que reconocer que ésto se da en
todo psicoanálisis. El analista puede operar de dos formas, implícita
o deliberadamente. Pero no porque éste actúe sin tener conciencia
de ello puede su acción considerarse inexistente. Se trata aquí
del conocido problema de los sueños freudianos o jungianos que se ha
prestado muchas veces a bromas fáciles. Hace algunos años le concedimos
a este problema la mayor importancia y fue una de nuestras primeras vías
de introducción al tema del dominio de los sueños.
¿Cómo explicar que los psicoanalistas freudianos informen acerca
de los bellos sueños freudianos que han tenido sus clientes, y que los
psicoanalistas jungianos en cambio presenten tan espléndidos sueños
jungianos? Se trata, claro está, de una interpretación diferente.
Y el mismo sueño puede tener una interpretación freudiana o una
interpretación jungiana. Será menester aclarar que para nosotros
estas diferentes interpretaciones no son contradictorias, sino que se complementan.
Ambas son muy verdaderas, cada una explora un plano diferente, del mismo modo
que en un proyecto económico el análisis del consultor jurídico
y el del consultor fiscal se complementan. Sin embargo, no se trata tan sólo
de un problema de interpretación; los clientes de un freudiano tienen
sueños freudianos y tan sólo los clientes de un jugiano habrán
de tener sueños jungianos. Puede afirmarse que, en términos generales,
cada uno se incorpora a su propia familia de pensamiento y que las personalidades
jungianas consultarán a los psicoanalistas jungianos y a la inversa.
Sin embargo, esto no representa la verdad más que en términos
muy generales. Muchos clientes no saben a qué escuela pertenece su psicoanalista.
La explicación es que el analista ejerce cierta influencia sobre los
sueños de sus clientes. El analista le enseña al cliente a soñar.
Claro está que este aprendizaje se realiza en forma inconsciente. Por
un lado, el cliente busca obstinadamente el camino que le permita salir adelante
y complacer, además, a su psicoanalista. Por otro lado, entra en juego
un condicionamiento inconsciente; sin contar todas aquellas sugerencias que
emanan de los relatos y de las lecturas de los escritos de cada una de estas
escuelas. Hay, por lo tanto, un lento proceso de impregnación que ocurre
en forma espontánea durante una terapia.
Pero hay veces en que este aprendizaje de los sueños puede realizarse
en forma deliberada. Por ejemplo, cuando uno de los clientes de Desoille se
encontraba en dificultades, éste acostumbraba, mediante un sueño
vigil, sugerirle al cliente que utilizara una varita mágica para allanar
todas sus dificultades. O bien, como recurso supremo, le proponía al
cliente introducir a él, el propio Desoille, en su sueño vigil.
Introducir al propio analista en el sueño es una de las técnicas
que habrá de permitirle a la persona desarrollar la seguridad suficiente
para afrontar y vencer las imágenes nefastas de sus sueños. Esta
técnica ha sido utilizada por numerosos terapeutas, sobre todo en el
caso de niños. Fue propuesta por Mandler en un artículo publicado
en 1972. Ahí relata el caso de Johnny, un niño de once años,
atormentado por pesadillas nocturnas que lo llevaban a despertar en medio de
la noche aullando de terror varias veces por semana para refugiarse en el lecho
de sus padres. Soñaba sin cesar que lo perseguía un monstruo.
Mandler utiliza el sueño vigil mediante el empleo de una técnica
de terapia conductual. Le dice al niño que no debe temerle al monstruo
y que deberá hacerle frente en sus sueños ahuyentándolo
a gritos. Y para enseñarle cómo hacer esto, lo sienta sobre sus
rodillas y le pide que cierre los ojos hasta ver aparecer al monstruo. Entonces,
sujetando firmemente al niño, Handler comienza a gritar: "Vete,
monstruo espantoso, deja en paz a mi amigo Johnny". Luego, Johnny grita
junto con él e incluso tiene el valor de hacerlo a oscuras. Promete entonces
obrar del mismo modo cuando el monstruo aparezca en sus pesadillas, cosa que
sucedió sólo en una ocasión durante la semana siguiente.
En seis meses Johnny había logrado controlar las imágenes amenazantes
de sus sueños. Si un cliente tiene confianza en su analista podrá
pedirle ayuda en sus sueños y solicitar su protección en situaciones
difíciles, hasta llegado el momento en que pueda hacerles frente enteramente
solo.
BIBLIOGRAFÍA
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[Método de desarrollo de las facultadades supranormales], Rhea, 1921.
DESOILLE, R.: Marie-Clothilde, une psychotérapie par le rêve éveilIé
[Marie-Clothilde, una psicoterapia a través del sueño vigil],
Payot, 1971. Entretiens sur le rêve éveillè dirigé
en psychotérapie [Conversaciones acerca del sueño vigil dirigido
en psicoterapia], Payot, 1973.
DESCAMPS, M.A.: Comment définir la psychotérapie? [¿Cómo
definir la psicoterapia?] en Etudes psychotérapiques, marzo, 1974. A
quoi sert le corps du psychotérapeute? [¿Para qué sirve
el cuerpo del psicoterapeuta?] en Etudes psychothérapiques, Nº 30,
diciembre 1977.
DUFOUR, R.: Ecouter le rêve [Escuchar el sueño], Seuil, 1978.
FABRE, N.: Le triangle brisé [El triángulo roto], Payot, 1972.
L’analyse par le rêve-éveiIlé dirigé [El análisis
a través del sueño vigil dirigido], E.S.F. 1982.
FRETGNY, R. y VIREL, A.: L'imaginerie mentale [La imaginería mental],
Ginebra, Mont-Blanc, 1968.
HANDLER, L.: The amelioration of Nightmares in Children [La cura de las pesadillas
en los niños], en Psychotherapy, vol. 9. Nº1, primavera, 1972.
LAUNAY, LEVINE, MAUREY: Le rêve éveillé dirigé et
I’inconscient [El sueño vigil dirigido y el inconsciente], Bruselas,
Dessart, 1975.
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