Toda esta ansiedad no es buena para nosotros. Probablemente ya sabes que el estrés puede elevar tu presión sanguínea, disminuir tu actividad sexual y causar demasiado mal humor al manejar en el tráfico. Pero, ¿Sabías que es uno de los factores principales que determinan tu peso? Aquí te explico el por qué.
El estrés te cambia el cuerpo
El estrés no sólo es algo que sientes en tu cabeza, es algo que se escurre por todo tu cuerpo. Bajo el estrés, tu cuerpo produce dos hormonas: adrenalina y cortisol. La adrenalina es como un fluido ligero, mientras que el cortisol es como carbón. La primera quema el azúcar disponible en tu sangre, así puedes combatir o huir de lo que sea que te está estresando. El cortisol continúa alimentando el fuego, bombeando más azúcar a la sangre para que así tengas más energía qué quemar. El problema es que este exceso de azúcar corriendo por tu sangre dbería ayudarte a escapar del diente de sable o luchar contra el jabalí salvaje. Debería ser quemada rápidamente mientras escapas o atacas. Cuando el estrés viene en una forma más moderna como una fecha de entrega que se avecina o una torre de recibos sin pagar, no puedes literalmente escapar o combatir. Y, sin el consumo de la actividad física, no tienes oportunidad de quemar ese azúcar extra. En vez de eso se almacena en tu cintura como grasa.
Cada vez que te sientas ansioso por esas cuentas o fechas límite, hay más masa añadida a tu barriga. En un estudio reciente en Yale, las mujeres que eran más susceptibles al estrés tenían mayores niveles de cortisol y mas grasa abdominal que las mujeres que no sufrían estrés. Y las mujeres almacenaban la grasa mayormente en un lugar: sus estómagos.
El estrés incita los antojos
Identificas al niño que siempre te hacía hacer aquello que no querías – te tiraba bolitas de papel, hacía tropezar a los otros en el salón, te obligaba a hacerle las tareas? Eso es el estrés, el instigador. Te acosa para que hagas cosas que sabes que no son buenas para ti y bajo la presión, te rindes y las haces de todas maneras.
Si comes mientras estas estresado, no es porque seas débil. Es porque estás programado para hacerlo. Investigadores de la universidad de California en San Francisco, han identificado un mecanismo de retroalimentación química en ratas que pueden explicar la conexión estrés-antojos. En este estudio, los investigadores determinaron que el estrés estimulaba un flujo de hormonas que impulsaba a las ratas a enfrascarse en comportamientos de búsqueda de placer como comer comida alta en calorías. Mientras que saber esto puede explicar mucho acerca de Charlie Sheen, qué significa para el resto de nosotros? Bien, un estudio de la universidad de Yale encontró que las personas con mayor cortisol inducido por el estrés come más comida, incluyendo dulces, que aquéllos con menores niveles de cortisol.
El estrés mantiene tu sobrepeso y te mantiene despierto.
Un estudio de la Universidad de Chicago mostró que los hombres que dormían sólo 4 horas en la noche tenían los niveles de cortisol 37% arriba de aquéllos que dormían 8 horas. Los hombres que estaban despiertos toda la noche tenían estos niveles 45% arriba de aquéllos que sí descansaban bien. Además recuerda, cuando el cortisol aumenta significa más grasa acumulada en tu cintura. Otro estudio hizo el rastreo de los hábitos de trabajo y peso de alrededor 1800 hombres durante un periodo de más de 12 meses y encontró que aquéllos que trabajaban horas extra eran 36% más propensos a alcanzar escalas sobre el peso normal que aquéllos que trabajaban horarios normales.
Esa es otra razón por la cal liberar el estrés es un paso importante para liberarse del sobre peso. Otro estudio de la universidad de Chicago mostró que aquéllos hombres que estaban lo suficientemente relajados como para tener un sueño profundo y de calidad secretaban 656% más hormona del crecimiento (HGH) que aquellos que no podían lograr un sueño profundo. ¿Por qué es importante el HGH? Ayuda a prevenir la pérdida de masa muscular que causa el cortisol. Y la masa muscular te ayuda a quemar calorías y mantiene un metabolismo intenso.
El estrés afecta tus decisiones.
Seguro, tú tienes toda la intención de comer bien. Pero cuando la cena es algo que puede estar considerado sólo en los 15 segundos libres que tienes cada noche, es terriblemente tentador pedir el delivery o comprar comida rápida que está listo antes de lo que te demoras en decir “con papas fritas”. Más y más investigaciones muestran que un viaje al restaurant de comida rápida es casi tan peligroso como un viaje de cacería con Dick Chenney. Considera:
Un estudio encontró que la comida rápida aumenta el riesgo de sufrir obesidad y diabetes del tipo 2. Individuos que consumen comida rápida dos o más veces a la semana ganaron alrededor de 5 kilos más que aquéllos participantes que la consumían menos de una vez por semana.
El contenido alto en grasa y carbohidratos que contiene la comida rápida echa a perder los vasos sanguíneos. Un estudio de la Universidad de Bufalo encontró que los niveles de inflamación arterial permanece alto por 3 a 4 horas después de una comida alta en grasas. (El estudio fue realizado usando un Egg McMuffin- sándwich con huevo, tocino y queso- y tortillas de papas.)
Las gaseosas contienen jarabe de maíz con altos niveles de fructosa. Como promedio, bebemos 50 galones de gaseosa por persona cada año. Exacto, leíste bien.
La comida rápida está inundada de grasas trans. En un estudio de 9 años más de 16500 hombres, los investigadores encontraron que por cada 2% de aumento en su ingesta de grasas trans, estos hombres añadían un tercio de pulgada a sus cinturas. (Las grasas mono y poliinsaturadas no tenían efecto alguno) Además, un estudio de Harvard a 80 000 personas, encontró que obteniendo sólo el 3% de tu ingesta calórica diaria de grasas trans aumentaba en un 50% el riesgo de enfermedades cardiacas. Para ponerlo en perspectiva, el 3% te las calorías totales diarias son alrededor de 7 gramos de grasas trans – lo cual es cercano a lo que contiene sólo una porción de papas fritas.
Entonces, ¿ahora qué?
Bien, entonces, este es el punto del libro en el que te digo que te relajes, no trabajes tanto y duermas un poco más. Eso también significaría que es el momento en el que cierras el libro y lo lanzas al otro lado de la habitación y empiezas a maldecir a mis ancestros. Entonces, veamos si podemos encontrar una mejor manera.
Como dije, yo estoy tan estresado como tú, no tengo soluciones mágicas para encontrar relajación y paz interior, y no puedo llamar a tu jefe, tus hijos, tu esposo (a) o tus acreedores y decirles que te dejen tranquilo. (Bueno, podría, pero tendría que cobrarte mucho más por el libro).
En lugar de eso, tenemos que aprender a manejar el estrés en nuestras vidas y hacer que esto funcione. No hablo de volvernos New Age (el incienso no es mi onda), pero el hecho es que necesitamos también una dosis de estrés. Por ejemplo, mucho coritsol puede hacer que subamos de peso pero demasiado poco tampoco es bueno. Necesitamos cortisol para que nuestros órganos funcionen. Demasiado estrés nos causa confusión y ansiedad, pero demasiado poco nos aburre y nos hace aburridos.
Entonces el objetivo de este libro es ayudarte a manejar el estrés y deshacer los daños que ésta pueda causar. Tan pronto como tengas las comidas fáciles y rápidas, y los ingredientes saludables señalados al inicio del capítulo 4, podrás tener una gran herramienta con que enfrentar los estragos del estrés. Siempre tendrás a la mano comida sana y así no caerás en la tentación de la comida rápida. Te sentirás satisfecho, y así no buscarás snacks dañinos cuando se aproximen las fechas límite de trabajo. Además tendrás toda la comida que quieras en el tiempo que tengas, así puedes volver a lo que realmente es importante en la vida, como descubrir quien es quién en Lost.
En los siguientes capítulos aprenderás técnicas que te ayudarán a controlar el tiempo y la comida:
Planeando tus comidas cada día y así evitar tomar decisiones impulsivas.
Comiendo seis veces al día para evitar los picos de hambre
Puedes combatir el estrés con comida:
buena comida
comida energética
comida que toma menos de 6 minutos en prepararse.