Estas personas se exponían, no tenían miedo de vivir su pasión. En cuanto a nosotros, abrazábamos la causa de uno, luego la del otro... Estábamos inmersos en la poesía desde la mañana hasta la noche, ella estaba realmente en el centro de nuestras vidas. Estos cinco poetas formaban para nosotros un mandala alquímico: Neruda era el agua, Parra el aire, De Rokha el fuego, Gabriela Mistral la tierra y Huidobro, al centro, era la Quinta Esencia... Queríamos ir más allá de nuestros predecesores, los cuales, por lo demás, ya habían anticipado nuestras búsquedas.
¿Cómo eso?
Todos estos poetas realizaban actos. Huidobro decía: Por qué cantáis la rosa, ioh Poetas! Hacedla florecer en el poema”; Neruda sedujo a una mujer del pueblo prometiéndole un maravilloso regalo y luego exhibiéndole un limón del tamaño de una calabaza. Habían comenzado a salir de la literatura para participar en los actos de la vida cotidiana con la postura estética y rebelde propia de los poetas.
Tus amigos y tú quisieron entonces ir más lejos en esa dirección.
Tuve la suerte de tener la misma edad que el famoso poeta Enrique Lihn, hoy fallecido. Con él y otros compañeros, encontramos un día en un libro sobre el futurismo italiano una frase iluminadora de Marinetti: la poesía es un acto”. A partir de ese momento, decidimos prestarle más atención al acto poético que a la escritura misma. Durante tres o cuatro años, nos dedicamos a realizar actos poéticos. Pensábamos en ellos durante todo el día.
¿En qué consistían estos actos?
Por ejemplo, Lihn y yo decidimos un día caminar en línea recta, sin nunca desviarnos. Caminábamos por una avenida y llegábamos frente a un árbol. En vez de contornearlo, nos subíamos al árbol para proseguir nuestra conversación. Si un auto se cruzaba en nuestro camino, nos subíamos sobre él, caminábamos sobre el techo... Frente a una casa, tocábamos el timbre, entrábamos por la puerta y salíamos por donde pudiéramos, a veces por una ventana. Lo importante era mantener la línea recta y no prestar ninguna atención al obstáculo, hacer como si no existiera.
Esto les debía causar más de un problema...
En absoluto, por qué? Te olvidas de que Chile era un país poético. Recuerdo haber tocado el timbre de una casa y haberle explicado a la señora que éramos poetas en plena acción y que, por lo tanto, teníamos que cruzar su casa en línea recta. Ella lo entendió perfectamente y nos hizo salir por la puerta trasera. Esta travesía de la ciudad en línea recta fue para nosotros una gran experiencia, en la medida en que logramos sortear todos los obstáculos. Poco a poco, fuimos derivando hacia actos más fuertes. Yo estudiaba en la facultad de psicología. Un día, estaba realmente harto y decidí realizar un acto para expresar mi hartazgo. Salí de la clase y fui tranquilamente a orinar frente a la puerta de la oficina del rector. Por supuesto, corría el riesgo de ser expulsado definitivamente de la universidad. Cosa mágica, nadie me vio. Hice mi acto y me retiré increíblemente aliviado en todos los sentidos de la palabra. Un día, pusimos una gran cantidad de monedas en un maletín agujereado y recorrimos con él el centro de la ciudad: era extraordinario ver a todo el mundo agachándose detrás de nosotros, la calle repleta de cuerpos doblados! También decidimos crear nuestra propia ciudad imaginaria junto a la ciudad real. Para eso tuvimos que proceder a inauguraciones. Nos dirigíamos al pie de una estatua, de un monumento célebre y procedíamos a una ceremonia de inauguración, de acuerdo a nuestra fantasía. Es así como para nosotros la Biblioteca Nacional se transformó en una especie de café intelectual. Sin duda ése es el germen del Cabaret Mystiqued”*. Lo importante era nombrar las cosas: al atribuirle nombres diferentes, nos parecía que las transformábamos.
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* Desde hace trece años ya, y sin ninguna publicidad, Jodorowsky anima cada miércoles en París una conferencia-happening donde aborda temas terapéuticos. La entrada es liberada, ciento cinco espectadores asisten cada semana. Al final de la sesión del "Cabaret Mystique", unos voluntarios hacen una colecta, lo que permite pagar el arriendo de la sala. Tres días antes del comienzo de la conferencia, y siempre gratuitamente, Jodo” lee el tarot a unas treinta personas. Estas, una vez concluida la lectura, y a modo de pago, deben trazar con su índice la palabra gracias” sobre las manos de Alejandro.
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