Esta aptitud para hablar desde la profundidad no ha sido dada a todo el mundo...
En mi caso, es fruto del trabajo de toda una vida! He pasado buena parte de mi existencia meditando y estudiando las enseñanzas tradicionales, para encontrar en mí, poco a poco, un espacio impersonal. No hablemos de santidad, sino más bien de impersonalidad, de un estado situado más allá o más acá del pe queño yo. Por lo tanto, el acto no lo prescribe Alejandro, sino la no-persona que hay en mí. Entonces me siento animado de un sentimiento totalmente positivo y desinteresado: en mi calidad de “psicomago” no busco sino hacer el bien. No pido dinero a mis pacientes, sino esfuerzo. Su voluntad de cambiar constituye mi retribución, y por ello la psicomagia no se ha convertido en una industria. Créeme, es tan fuerte la demanda que me habría sido muy fácil vivir con holgu ra de mis consultas. La gente prefiere pagar, sacar el monedero, antes que dar un poco de sí misma. Pero yo puedo mantener a mi familia con el cine y las historietas, y prefiero que por mis servicios de psicomago no se me retribuya en francos ni en dólares, sino de otro modo.
¿No es gratificante esta actividad? Por lo menos, hace que te sientas reconocido...
No utilizo la psicomagia para obtener reconocimiento!
Entonces, ¿por qué has querido que se publique un libro consagrado a esta disciplina?
Mi motivación a ese respecto es muy diferente: aunque escriba novelas y-guiones de películas e historietas, no me parece que deba redactar por mí mismo un tratado de psicomagia; por otra parte, sería una lástima que este enfoque especial desapareciera después de mi muerte, que no quedara huella. Además me parece que ha llegado el momento de fijar las cosas por escrito y dar a esta actividad una difusión un poco más amplia. Son cada vez más numerosas las personas que hablan de Pachita, que escriben, con más o menos talento y sensibilidad, libros y artículos relacionados con lo que fue mi inspiración, esas energías con las que me encontré en contacto directo. Y he sentido la necesidad de puntualizar, de explicar cómo llegué a la psicomagia pasando por el acto poético, el acto teatral, el acto onírico y el acto mágico -en primer lugar, para dar testimonio de cierto enfoque de la realidad, del que se deriva la práctica psicomágica y, en segundo lugar, para proporcionar a las personas concernidas unas coordenadas, un texto que les sirva de referencia. ¡Después de todo, fuiste tú quien se me acercó paraLa Trampa Sagrada! Yo nada te había pedido...
Es verdad...
Entonces me dije que, en tu condición de escritor y amigo, podrías dar forma a este conocimiento del que no soy sino servidor. Insisto, pues, en esta dimensión de servicio. Si, ya sé que a veces me pongo insoportable: soy unclown místico, un surrealista de la espiritualidad, un provocador pánico… pero he trabajado en mí de manera verdadera y sincera. Aunque se pueda encontrar en mí el exceso de un charlatán, no por ello dejo de ser un hombre honrado, un creador conmovido por el sufrimiento de los seres humanos que durante toda su vida ha querido servir a la belleza que hace libre. La psicomagia forma parte de lo mejor que hay en mí. Y es algo que aspiro a compartir, con toda humildad, por mi bien y el de todos. Si este libro me proporciona cierto reconocimiento, encantado, pero no es lo que busco. Al concebir este libro contigo no me mueve sino un espíritu de servicio.
En suma, la psicomagia es un ejercicio puramente espiritual...
Exactamente. Me concentro en la acción, en el mero hecho de dar, de aliviar el dolor prescribiendo un acto sin preocuparme por el fruto que pudiera cosechar a título personal. Por esta razón, la psicomagia no podría limitarse a parámetros médicos o paramédicos. Reposa sobre todo en el desprendimiento del que la practica.
¿Te será posible mantener siempre ese desprendimiento? Son muchos los terapeutas que caen en la trampa: apenas logran vivir de su consultorio, la necesidad material los induce a tomar más y más pacientes, sin dar prueba de discernimiento...
Aunque la demanda me impulsara a hacer de la psicomagia una práctica profesional, nunca me encontraría en una situación de dependencia financiera de ella, por la simple razón de que las historietas y el cine me permiten vivir bien. ¡Además, no tengo la menor intención de abandonar la creación artística! Desde el punto de vista material, el desprendimiento consiste en ejercer sabiendo que uno puede dejarlo en cualquier momento sin por ello encontrarse sin recursos.
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